Que cansancio. Me pregunto, qué pasa, porque tanto estrés...
A primera hora de la mañana, me encuentro con una Mujer; acompaña aun chico con algún tipo de discapacidad. Circulo en bici, por una urbanización, con una acera super ancha. A una velocidad reducida. Y observo que el chico, camina con dificultad. Así que toco el timbre. Por su seguridad. Avisando, porque creo que se puede abalanzar sobre mí. De inmediato la Mujer me grita. Me reclama, etc. Paro, y le explico mis motivos. No atiende a razones, y el chico tampoco. Que pena...
Evidentemente, yo que ya no callo, menos cuando es injusto. Doy mi opinión, tranquilamente. Pues ella insiste en faltar al respeto. Conmigo has tocado fondo, guapa. A él no le digo nada. Por pura educación.
A más inri, empieza el carril bici, y pasean por él, como si nada. Donde resido, circulas bicicletas, patinetes. Personas de todas las edades. Debemos tener precaución. Pues nada, ellos, ocupando sin más. Ahí les reclamo yo. Ni caso. Pues muy bien. Ante mis ojos. Cual es mi sorpresa, cuando además cruzan por un sitio prohibido. DIOS MIO. Jugándose la vida.
Increíble, así funciona la sociedad, alterada y amargada. Sin normas, sin respeto.
No quiero formar parte del CIRCO.