Avanza la juventud.
Bajo demasíadas experíencias. Viendo y sientiendo el cruel machísmo.
SOBREVIVIR. Puede que sea de valientes. Aunque en ocasiones, te destroce.
Es necesarío contínuar. Es vital. A veces pasan por tu mente, escenas; ya no sabes si son ciertas. O forman parte de tu memoría. Ahí están, flotan cuando menos lo esperas. Con cualquier estímulo, tu cerebro se conecta. Deseas que sea tu imaginación. Esperas que sea solo una pesadilla. Un mal sueño. AHÍ ESTÁN.
No se destruyen. Siguen en tu cabeza. Se distribuyen. Y asoman para darte el mensaje; de ALERTA. No perteneces a nadíe.
De alguna forma, aprender a defenderte. La herida ya está abierta. No debe cerrarse infectada.
Rechazas la injustícia. Aún sin ser consciente de que están en un nuevo bucle. NO AVANZAS.
Tienes todo el derecho, a quejarte, a llorar. Y parece ser que aprendes, a no volver a cometer los mísmos errores. No es así. En tu existencía te sigue la infección de la herida mal curada.

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