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martes, 10 de febrero de 2026

JUVENTUD DIVINO TESORO.

 Así lo experimentamos la mayoría. Por sentirnos fuertes. Enamorados. Valientes. Capaces. Cabezones.

Todo se basa, un poco en lo mísmo. Sacas armas para defender tu persona. Te revelas contra en Mundo.

Piensas que sólo tú tienes la razón. Menos mal que con el tiempo vas madurando, y bajo tu experiencía, aprenderás.

Antes o después forjarás tu personalidad. Y sabrás decidir. Equivocarte. Recapacitar. Volver a empezar. Nunca desfalleces.

Ya nacíste con una genética. También la vas a ir perfilando. Acomodando a tu mente, todas tus ideas. Sean erróneas o no.

Porque de eso se trata, de APRENDER. VIVIR.

Inicías aventuras. Caminos, sin demasíada experiencía. Aunque con una fortaleza inminente. Te llegas a sentir abrumado. Parece que no cabe tanta información. Y tu cerebro sigue en desarrollo. Alguna vez, puede que sufras un cortocircuíto. De repente tu mente se paraliza, no ocurre siempre; pero sí, bastante a menudo.

Sigues avanzando; compartiendo, queriendo, luchando. Por tu vida pasarán personas queridas. Otras las vas a apartar. Y continúas con el apréndizaje.

Simplemente es un vital proceso.


lunes, 9 de febrero de 2026

CAJA DE PANDORA.

 Abrir nuevas metas. Nuevos proyectos. 

La herida enquistada. Debe sanar.

Buscaré soluciones, herramientas apropíadas. 

AVANZAR EN ESENCÍAL.

Estoy segura de haber batallado, luchado y entregado todo; lo que estaba en mis manos, por ser MADRE. Estoy convencida, de haber cometido errores. De equivocarme. De arrepertirme. Estoy orgullosa de conseguir mis logros. Sanar una de mis grandes herídas. Romper mi família, no era mi objetivo.

Hoy por hoy. Están todos bien.

Con sus vidas, sus iniciativas, sus trayectos. SU FELICIDAD.

A mí, me queda desenterrar viejos fantasmas. 

Es mi labor. Mi responsabilidad.

La tela de araña, se va a romper. No quiero estar presa.

Sé que no he de cometer los mísmos errores. Espero que la experíencia me guíe. Me ayude a cuidar de mí. 

A partir de ahí. CUIDAR. 



UN ÁNGEL EN MI CAMINO.

 EL LO HA ECHO POSIBLE.

Jamás pensé que un ángel, pudiera ofrecer tanta PAZ. El bienestar, la tranquilidad, conexión máxima. 

A mi edad. Y por fín aparece un OYENTE. Capaz de hacerme sentir segura, de escuchar, entender, comprender.

Dejando expresar, desde lo más profundo. Apoyando. Reconduciendo la conversación. Atento a mis gestos, mis miradas.

Un acompañante, sin prejuícios. Un guía; sin manipular, mis emocíones. Un ser humano. Persona y no personajillo.

Concebir es muy díficil. Asumir es complicado. Aceptar no es imposible.

DEBO DAR GRACÍAS A TODO EL EQUIPO.

Sé que estoy acompañada.

GRACÍAS POR VUESTRA PROFESIONALIDAD.


LA ADOLESCENTE.

Avanza la juventud. 

Bajo demasíadas experíencias. Viendo y sientiendo el cruel machísmo.

SOBREVIVIR. Puede que sea de valientes. Aunque en ocasiones, te destroce.

Es necesarío contínuar. Es vital. A veces pasan por tu mente, escenas; ya no sabes si son ciertas. O forman parte de tu memoría. Ahí están, flotan cuando menos lo esperas. Con cualquier estímulo, tu cerebro se conecta. Deseas que sea tu imaginación. Esperas que sea solo una pesadilla. Un mal sueño. AHÍ ESTÁN.
No se destruyen. Siguen en tu cabeza. Se distribuyen. Y asoman para darte el mensaje; de ALERTA. No perteneces a nadíe.
De alguna forma, aprender a defenderte. La herida ya está abierta. No debe cerrarse infectada. 
Rechazas la injustícia. Aún sin ser consciente de que están en un nuevo bucle. NO AVANZAS.

Tienes todo el derecho, a quejarte, a llorar. Y parece ser que aprendes, a no volver a cometer los mísmos errores. No es así. En tu existencía te sigue la infección de la herida mal curada.