En la vida, siempre sigues aprendiendo. Errando y rectificando.
Como todo lo existente, cada cual tiene su tiempo. Su proceso. Lo ideal, sería tener la capacidad de reconocimiento. La aceptación, es fundamental. Asumir, muy importante.
De lo contrarío, puede ocurrir que surjan problemas. Seguramente con sus soluciones.
El trayeto nunca es igual para todos. A veces vemos las situaciones de diferente forma; según nos ofrece la vida. Dependiendo de nuestras experiencías. Tendremos varías reacciones, ante cualquier aventura.
Incluso puede que te des cuenta, a una edad avanzada. Lo que está claro, es que la vida siempre sigue.
Uno mísmo debe querer aprender. No mirar atrás, no sirve siempre. Mejor querer disfrutar y vivir, Te toca a tí solamente. Por mucho apoyo, siempre es tu camino.
Es evidente que debes cuidarte. No podrás defender ninguna batalla, si no eres el primero, en estar fuerte. Igual que al nacer, nos ayudan; la mayor parte del trabajo la hace uno solito. Al llegar a etapas adultas, pasa igual. Todo radica en tí. Tus decisiones, acarrean siempre consecuencías; para bien o para mal.
Supongo que es un proceso natural. Yo veo ahora cosas, que nunca ví con otra edad. Así sucesivamente. Es lícito dejar a nuestros hijos vivir. Estar a su lado. Pero dejarles respirar. Eso creo.
Estoy segura, de que la experiencía, muestra lo positivo. Todos estamos por algún propósito. Me enorgullece ser capaz de seguir.
Llegados a este punto, me queda por vivir, una de las mejores etapas de mi vida. La vejez.
Escribo todo esto, por si dado el caso, alguien me lo pueda leer y recordar.
ADELANTE ENTONCES.