Cara de pomes agres. Ni una sola sonrisa. Escasas miradas al paciente.
Seriedad amarga.
Me he sentido como en un interrogatorio sin ser culpable. Apenas me ha dejado hablar. Así defino a la profesional. Basándose en informes antiguos. Es la responsable que debe, valorar mi estado de salud.
Injusto, aberrante y sin sentido. ALGUIEN QUE NO CONOCE MI RECORRIDO. SOLO MIRA A TRAVES DE LA PANTALLA.
En serio; puedo confiar en su criterio... Creo que NO.
Años de lucha, para acabar en una visita de 10 minutos escasos.
Se ha dedicado a contradecir todo lo que le explicaba. Poca empatia.
Tengo amigos, que al menos me saben escuchar. Ella se ha centrado en su opinión. No admite COMENTARIO.
He decidido sacar fuerza. A pesar de los dolores. A pesar de los diagnósticos de especialistas. Ya que no encontraba ni siquiera, mi receta electrónica. Más tarde he descubierto que fallaba el sistema informático. Como me puede decir que no tomo, lo que sé que me administran. Lo ha apuntado a mano. Pues, le he podido demostrar que medicación tengo crónica.
GRACIAS POR NADA.


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