Seguidores

miércoles, 26 de abril de 2017

ACEPTAR EL FINAL DE TU VIDA.

Puede parecer algo frívolo. No es así, es muy realista. Aunque a primera vista parece que confunda....
Todos estamos preparados para afrontar nuestros últimos días. Es una especie de autoengaño; parece que no queremos ser conscientes, lo ocultamos, nuestro sentimiento se disfraza. Parecería que no estamos a la altura. Sin embargo nuestro cuerpo se prepara de una forma impresionante. Y consigue que nuestra mente se aferre a la vida hasta el último segundo. Acertamos a saber luchar con dignidad, todo ser humano que se encuentra en esta situación extrema sigue intentando mantener su existencia.
Es algo complicado, cuando llegas a tu final; por motivos justificables, a veces pides irte. Sin embargo si notas que te vas; no quieres. Muy complicado. Así somos los seres humanos, todos queremos, ansiamos seguir viviendo. Es algo innato en nosotros.
Yo medito, y creo que no pedimos vivir. Aún así....  cuando nacemos nos atrevemos con toda seguridad a seguir adelante. Pese a los avatares que nos depara la simple VIDA en sí.
Tampoco pedimos ni deseamos morir. Aquí cambia el tema.
Ante la fase final; ninguno quiere alejarse de este mundo. Supongo que algunos pocos tendrán muy claro, debido a su sufrimiento que es mejor desaparecer.
Pero por norma general, el ser humano actúa como en una obra de teatro. No cree lo que está ocurriendo. Lo ve, y no lo asume.
O sí, pero se sigue mintiéndose a sí mismo. Para ahorrarse el sufrimiento de no existir.
Es un don que poseemos. Somos divinamente vulnerables y tan fuertes al mismo tiempo.
La Muerte es una palabra, una definición que suele asustar. Nada más lejos de la realidad. Todos estamos preparados para ello.
Sabemos en lo más profundo de nuestra alma, que venimos a este mundo sin pedir opinión y qué nos vamos de igual forma. Hablo desde mi punto de vista, mi opinión es ésta. Sé que hay personas que deciden otros caminos. Son de respetar.
Puedo asegurar que a todas las personas que he visto morir, han seguido luchando contra corriente. No se abandonan al destino, ni en sus últimos suspiros. De hecho jadean hasta agotarse.
Sufrimos para nacer, sufrimos entre comillas para morir. Es nuestro prodigio.
De veras, tenemos la gran suerte de poseer alta tecnología, avances médicos que nos ayudan a ambas formas de vida.
Trabajo con dos personas que merecen todo mi respeto. Ambos tienen 92 años.
Mantengo entrañables conversaciones con ellos.

Me hacen partícipe de su huída. Me encanta poder estar a su lado.
Me corresponde hacerles la despedida lo más feliz posible. Y me siento muy satisfecha. Porque me demuestran cuánto agradecen mi empeño.
Son momentos inolvidables, que unen sentimientos, corazones, amor y devoción. Devoción, es lo que siento hacia ellos.
Los admiro profundamente, por tantas experiencias vividas, por tanto amor que se deparan, por tanta sabiduría. Por hacerme crecer día a día como persona.
Les debo tanto; me hacen tan feliz. Son divinidad absoluta.

Este el motivo, por el cual creo que debo dejar este escrito. Que se refleje lo maravilloso que es VIVIR en plenitud.

GRACIAS SEÑORES GÓMEZ.
GRACIAS NACHO.