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lunes, 3 de febrero de 2014

FORTALECIENDO RAÍCES.

La pareja ya se ha sentido bien recibida en su nuevo barrio. Ahora que tienen un hijo; realmente se afincarán un poquito más.
Se les empieza a conocer más profundamente en el barrio; ese barrio al cual han decidido quedarse a vivir.
Y ahí van a seguir de momento. Sufren algunos cambios, pero se adaptan sin grandes problemas.
Debido al crecimiento de su hija, se empiezan a dar a conocer en casi todos los sentidos. Oficialmente; en las respectivas entidades del barrio y particularmente en sentido vecinal.
Claudia deberá visitar el ambulatorio; del cual guarda grandes recuerdos. Deberá visitar con asiduidad la FARMACIA; a los cuales agradece todos sus consejos. Se planteará llevar a su hija a la GUARDERIA del barrio. Y así poco a poco serán una nueva familia, una más en el BARRIO.
Mi hija nació en ese BARRIO, mi hija creció en él. Mi hija se educó en nuestro barrio. Y me siento muy orgullosa.
Va pasando el tiempo, y DANIEL junto con CLAUDIA, deberán pensar en buscar plaza en algún colegio para su NIÑA.
Claudia, se esmera con gran interés. Hasta que consigue encontrar el mejor COLEGIO para su NIÑA.
Los padres y la niña disfrutan en su totalidad con la nueva experiencia. Se involucran lo suficiente para dejar algo de huella.
La vida continua, la vida sigue adelante. La niña crece, los padres maduran, la familia se agranda.
Y como NO, debo dar GRACIAS al barrio del CARMEL.
Un barrio que ha visto crecer a mi hija.
También se encuentra el tiempo necesario para matricular a la niña en alguna actividad extraescolar.
Forman nuevos círculos, nuevas amistades. Los padres inician ese nuevo camino, para brindar a su hija todo lo necesario.
En general viven los tres una etapa escolar maravillosa. Doy GRACIAS a la ESCOLA COVES DE EN CIMANY.
Doy GRACIAS a la LUDOTECA ARIMEL
Doy GRACIAS a todo el barrio por abrir sus puertas a una nueva familia.
Y por último doy GRACIAS a toda la familia que tanto nos arropó en nuestra aventura de ser PADRES.

viernes, 31 de enero de 2014

DANIEL Y CLAUDIA.

Los dos intentan hacerse maduros y responsables. El próximo nacimiento del fruto de su amor pronto estará con ellos.
Y reúnen fuerzas para saber afrontar el nuevo acontecimiento. El cual ansían con ganas. Es indiscutible que toda pareja que se precie, en un momento dado de sus vidas; deciden ser PADRES. Como se suele decir ley de vida.....
La llegada al mundo de su Hija, les llena de felicidad. Claudia es primeriza en el tema, al igual que Daniel; eso no impide que adoren a su hija con locura. Ellos están tan felices.
Y nada, a partir de entonces ya son TRES. Ya son una familia con todas las de la ley.
Se brindan en elogios entre ellos y para su NIÑA. Es una niña tan deseada, tan buscada, tan querida.
La pareja unen más, si cabe, sus lazos.
Es maravilloso sentir que se siente al ser MADRE, sentir que la pareja arroja todo su AMOR hacia su NIÑA.
Es admirable como todo empieza a girar en torno a ese recién nacido, a ese recién llegado. Se forma un vínculo entre dos para forjar a una persona. Para deleitar y ofrecer todo cuanto puedes. Y empiezas una nueva andadura; educar a tu hija por encima de todas las cosas.
Se sufren altibajos, se sufre algún que otro disgusto; incluso padeces en silencio todo lo que le sucede a tu bebé. Tu vida se torna especialmente diferente a como era hasta antes de su llegada. Ya no tienes ojos para nada más, solo vives y respiras por ella.  Los padres se arman de valor para seguir tan unidos como siempre, y solo consiguen satisfacción a ver sonreír a su hija.
Me resulta un poco difícil explicar con palabras lo que se siente al nacer tu hijo.
Imagino que cada uno tiene sus propios sentimientos. De lo que estoy segura es de que todos sentimos el mismo amor hacia nuestros hijos.
Daniel y Claudia no son la excepción. Intentan salir adelante, intentan educar, intentan hacerlo lo mejor posible. Es posible que en alguna ocasión se pudieran equivocar, o incluso cometer algún que otro error. Pero seguro que no fue en vano todo el esfuerzo. Y evidentemente cualquier sacrificio tiene sus recompensas.
Y creerme la felicidad de tus hijos, te alivia de tal forma, te consuela, te llena eternamente.
De eso se trata de arrojar todo tu amor; para conseguir hacer de tus hijos personas.
No se puede pedir más, traer al mundo a tu hijo sano, y conseguir que crezca feliz.
Me siento orgullosa de ser MADRE.
Me siento orgullosa, sobre todo porque esto no se consigue sola. Es algo de TRES.
GRACIAS HIJA.