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jueves, 10 de abril de 2014

Pensaba.....

Creía; o más bien, pensaba:
Que el día en el cual fuera conscienste, y capaz de asumir esa gran ausencia. Pudiera ser capaz de superarlo.
Nunca pensé que llegaría ese momento. Lo veía tan lejano. Podía asumir sin certeza que llegaría. Y sin embargo, no fui capaz de comprender cuan aterrador sería ese suceso.
Me creía valiente, fuerte. Capaz de palabra, incluso de opinión. Cierto es que incluso supe ponerme en situación del otro.
Me creí mis palabras....
Creí en los consejos, creí en los apoyos. Quise creer.
En mí retumban frases agudas, similares y benévolas.
Y yo quería creer.
Cuánto más acechaba el peligro. Mas armada me sentía.
Y en realidad era tan debil.
Todo sucedió, sin estar de acuerdo. Sucedió, y ya era imposible parar el tiempo.
Parecía que pudiera estar lista. Al acecho, especialmente a la expectativa. Y no fue así.
No esperaba ese momento. No.
No lo esperaba. Seguí teniendo esperanzas. Hasta el último segundo.
Aún viendo la inminente llamada, me seguí resistiendo.
Y sucedió. Sucedió, y estoy defraudada por ese vacío tan inmenso.
Y pido perdón, por no ser capaz de afrontarlo.
Me he repetido más de una vez algún consejo bienintencionado.
Mi alma, mi interior, mi corazón. Yo, no esperé este suceso. Me cuesta enormemente.
Pido a mi Ángel de la Guarda que me ampare.