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jueves, 4 de diciembre de 2014

DONDE ABUNDA LA BONDAD NO CABE INTROMISIÓN.

Sentimientos que anudan mi garganta:
Desde la desconfianza hasta la incertidumbre.
Por varios acontecimientos. Por varias situaciones vividas en la actualidad. Eso denota en mí un tremendo malestar.
Imagino como pueden sentirse otros seres humanos. Pero en estos momentos, realmente solo pienso en mi.
¿Porqué?.
LA RESPUESTA es sencilla; pienso en algunos que seriamente me necesitan. Apoyo cuánto creo, puede que me equivoque. Puede que cometa errores. Puede que no esté en lo cierto.
Y yo sigo en mis trece. Si alguien me necesita, allí estoy.
Insisto en hacer el bien ajeno. Me llena de orgullo saber que me necesitan. Pero también me defrauda como veo que me engañan. Siiiiiii.
Me doy cuenta cuando alguien cree que me utiliza, pero sigo pensando que debo estar ahí.
Eso lo tengo siempre muy presente. No debo dejar desvalido al que sufre, al que padece, al que agoniza. Nunca; voy a seguir persistiendo en mi lucha por abogar a favor del SER HUMANO.
Y algunas situaciones me superan, me causan un estrés importante, que debilita mi salud. No es fácil rendirse para mí. Mi forma de ser lucha constantemente contra natura. Pero mi YO interno me indica cuál es el camino.
Y también se enfadarme, y ahora estoy en esa etapa. Porque cuando vulneran mis sentimientos, pongo mi capa por escudo.
Ya no voy a dar más oportunidades, dos están bien. Tres es definitivo.
Necesito resultados, sin los recibo; puede que siga adelante. PUEDE.
Tampoco me gusta sentirme amenazada; procuro ser educada. En ocasiones mi mente piensa en responder. Y automáticamente sale a flote mi alma; esa me para los pies. Es mi corazón el que me traiciona. Y comienza el CAOS. Y mi salud se resiente.
Pues bueno, creo que voy a seguir en mi línea.
No hay forma de cambiar lo que uno siente. Seguiré dando oportunidades a los que sea cauto.
Cuando me vea dañada, me alejaré.
Si en alguna ocasión debo luchar; así lo haré.
Y si necesito una retirada, también procuraré hacerlo a tiempo.
Mientras tanto aguantaré el tirón. Con prudencia, fuerza, paciencia y buenas maneras.
Eso es lo que mi educación me enseñó.
Es lo que más guardo con orgullo. TODAS las enseñanzas que recibí en mi infancia.
PESAN EN MI FORMA DE SER.
Y supongo que perdurarán durante mucho tiempo.
A pesar de las negativas existentes, a pesar de ello. Yo soy ASÍ.
TAL Y COMO ME PARIÓ MI MADRE.
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