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martes, 14 de marzo de 2017

ALMA GEMELA.

No me atrevo ni siquiera a redactar lo qué pienso. Solo por el hecho de que no sé si a la persona a la que quiero rendir homenaje, esté de acuerdo. creo que sí. Aunque no la conozco. Solo la ví una tarde.
Y supimos desde el primer momento que estábamos unidas de alguna forma. Las dos estuvimos convencidas desde el minuto 0.
Intentaré esclarecer estos sentimientos.....
Acudo a la Peluquería, con uno de mis descuentos. Me es díficil ubicar el local. Llamo por teléfono, y me ayuda ella.
Llego al sitio, y me recibe con mucha amabilidad otra persona.
Ella aparece de repente para ofrecerme un vaso de agua. Ya habíamos conectado por teléfono. Y así seguimos durante toda la tarde.
Me propuso hacer cambios en mi cabello. Me brindé a sus deseos.
Apenas mediamos palabra. Con gestos e insinuaciones, con nuestra mirada nos lo decíamos TODO.
Me dejé llevar. Y ella complació todos mis deseos.
Hasta ahí, se puede definir como una experiencia normal en una Peluquería.
Después de analizarnos sin comentarios.
He de acceder a que me realice


un masaje craneal. En ese momento estoy despierta, consciente; pero ida. Y se lo debo a ella.
Pasamos unos segundos felices. De repente me comienza a explicar su vida. Sus proyectos inmediatos. Me dice que necesita de mi opinión. La aconsejo dentro de mis posibilidades.
Agrade mi atención, me compara con su Madre. Me siento tan feliz, tan realizada. Tan bien.
Y mientras me hace unas mechas, con todo rigor. Con toda profesionalidad. Aparece el JEFE.
Establecemos una conversación profunda. Nos deleitamos de la necesidad humana.  Compartimos bellos minutos.
Se aleja el JEFE.
Ella sigue abrumándome, sigue dejándome atónita. Y a la vez me siento fluir con su agradecimiento, con su confianza. Y le doy gracias por haber hecho posible sentirme tan feliz.
Termina la sesión, que se alarga más de lo previsto.
Se encarga en todo momento de que me sienta cómoda.  Y yo voy mirando sus ojos, que denotan amistad.
Finaliza mi periodo en la PELU, he de pagar y despedirme.
Ella me mira con esos ojos de brillante compenetración.
Le doy de nuevo las Gracias. Me ABRAZA, me BESA.
Siente una gran admiración por mí. Agradece haberme conocido. Y el sentimiento es mutuo.
Pues ella me transmite a mí,
todo el afecto deseado.

Nos damos los teléfonos. Seguramente nos volveremos a ver.
La energía consiguió fluir entre nosotras de una forma especial.

Respeto a todo aquel que no crea en las conexiones humanas.

He de aclarar, que yo me siento DICHOSA por haber conocido a mi ALMA GEMELA.

GRACIAS DAYANA.