Queridos JEFES.
Me han enseñado ustedes a valorar lo importante. Ha sentir si es necesario. A vivir plenamente. A vaciar mi mochila de pequeños problemas. A saber solucionar lo más sagrado. A querer de verdad.
De forma compleja y algo egoísta, me han servido de ejemplo, para ser YO. A quererme antes que a nadie.
A disfrutar de los pequeños detalles. Esos segundos de felicidad llena de amor.
VIVIR, no tener miedo a la muerte. Sacar el mayor partido, de nuestra estancia en este mundo.
Han sabido inculcar en mi, más responsabilidad, si cabe. A apreciar nuestro cariño verdadero. Valores esenciales. Cuando me explican sus aventuras, siento que soy privilegiada.
Después de la guerra civil. Todavía tengo muchos detalles que averiguar. Son todo cultura, armonía y paz.
CONFORMES CON LO QUE POSEEN, Y SIN MÁS, SIENDO FELICES CON LO QUE HAY.
Saben descifrar ya mis sentimientos, cómo estoy, cómo me siento. Algo difícil para otros. Curan mis heridas con total sabiduría.
Y yo ofrezco mi pequeña experiencia, cada día. Para mejorar su bienestar.
GRACIAS, QUERIDOS JEFES.