Seguidores

miércoles, 18 de diciembre de 2013

CON SUMO CUIDADO.

Llegado el momento; que nunca sabes si es el idóneo, es hora de pasar del tratamiento al ALIVIO.
La persona que verdaderamente lo decide es el propio interesado. Y puede ser que alguno de los más allegados, llegue a tomar la decisión más difícil.
Mi MADRE siempre se caracterizó por su máxima entereza. Algo que siempre la caracterizó. Con lo cual, ella supo tomar la decisión en el momento oportuno. Decidió dejar de luchar con todas sus fuerzas. Ya tuvo ocasión de demostrar toda su energía. Se fue quedando tan agotada.....
Que llegado el día su cuerpo y su mente se unieron para formar UNO MISMO. Y fue capaz de decidir: HASTA AQUÍ PODÍAMOS LLEGAR.
Mi MADRE llevaba tiempo decidiendo morir. Llevaba tiempo decidiendo que ya no podía con la batalla. Se dió por vencida después de haber ganado su guerra en diversas ocasiones.Y cada batalla era un gran logro. De cada una salía airosa, pero sin duda herida. Y esas heridas la fueron deteriorando hasta el punto que supo reconocer su agotamiento. Nunca habló del tema directamente, abiertamente. Solo solía decir: Estoy malita, estoy mejor, estoy bien. Solía decir.... el médico me ha dicho que SOY MUY FUERTE. Y así una vez detrás de otra.
En su última fase; empezó a dejar de comer, de beber. Cuando la ayudaban con su tratamiento específico, reaccionaba de alguna manera mínima y seguía adelante. Y empezó a ser un poco delicada, empezó a comer solo lo que le apetecía.
Y en alguna ocasión empezó a negarse incluso a que la inyectaran; no soportaba ni un pinchazo más..
Ya no quería medicación, ya no quería alargar más su sufrimiento.
E incluso recuerdo que en uno de sus últimos ingresos: DIJO, QUE ME DEJEN TRANQUILA. YA SE QUE ES SU TRABAJO, PERO A MI QUE ME DEJEN QUE YO ESTOY BIEN.
A menudo, durante todo ese día del ese fin de semana, durante toda la noche. Cuando ya se había asegurado de que yo había comido, cenado, y estaba preparada para dormir. No cesaba de decirme: Mari, ¿porqué me dan tantas pastillas, otra? Yo no osaba a responder, intentaba insistir y entonces ella cedía. Solo para satisfacerme.
Empecé a darme cuenta, realmente, cuan angustiada y harta estaba mi MADRE.
INTENTÉ PONERME EN SU LUGAR, Y EMPECÉ A COMPRENDER SU DESEO, Y LO QUISE RESPETAR.
Así en esas circunstancias empezaron a salir de su boca frases como:
ESTOY BIEN. ESTOY MEJOR. ME DUELE UN POCO. YA ESTÁ. VALE CARIÑO. Y la última frase más acertada según creo yo fue: YA ME VOY A MI CASA. ME VAN A DAR EL ALTA. EL MÉDICO DICE QUE YA ESTOY BIEN.
Jamás escuche decir por su parte, que estuviera vencida o acabada.
Sólo quería irse a su casa a descansar del tratamiento, a descansar de HOSPITAL, a descansar de esa etapa. Y quiso empezar una nueva, junto a su ESPOSO, en su casa, en su cama, junto a los suyos.........