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viernes, 21 de noviembre de 2014

RETOMANDO VIEJAS HISTORIAS.

Sencillamente cuando la família de Claudia; pasa a ser família numerosa. Los problemas se acrecentan. No en si mismos, sino por circunstancias ajenas a ellos.
Son realmente una família feliz. Como una de tantas, con sus más y sus menos.
La llegada del pequeño miembro al núcleo familiar colma a todos de satisfacción.
Es como una huracán, ese NIÑO aporta todo un abanico de emociones y sentimientos a la família.
Los padres están en ferviente emoción y las hermanas se disputan la educación del peque.
Todo va sobre ruedas. Pero un buen día Claudía anuncia que debe trabajar.
Necesita aportar ecónomicamente en casa. Daniel no está de acuerdo. Pero ella insiste.
Porque entre otras cosas su hogar se derrumba.
El peque irá a la guardería.
Las hermanas apoyarán a la madre.
El padre no aceptará el cambio.
Y aquí empiezan los problemas más o menos de fácil solución.
Por si no fura poco, Daniel empieza a atravesar una mala época. Emocionalmente no se siente bien; eso se va a reflejar en el bienestar de la família.
Añadiendo que ecómicamente el trabajo de Daniel hace aguas....
La cosa se complica más si cabe.
Se forma un gran embrollo, de cual Claudia ha de ser capaz de salir.
La cosa se pone fea. Claudia no puede desfallecer en el intento de salvar a los suyos.
Muestra un incondicional apoyo a su Daniel. Pero éste no parece aceptarlo.
Es frustante cuando tu castillo se desploma. Y continuas luchando, y no ves la salida a ese gris oscuro.
La pareja va a romper, casi seguro.
Siguen en la ardua batalla siempre juntos, unidos. Pero las fuerzas comienzan a flaquear.
Claudia se plantea abandonar el timon.
Claudia se agota. No cree poder ganar esa dura batalla.
Real
mente siente el cariño de sus personas más allegadas. Pero ni siquiera todo el amparo puede salvar a Claudia de la agonía vivida día tras día.
Va a ser la segunda vez que se plantee abandonar a su Daniel.