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jueves, 1 de septiembre de 2016

CONDUCTOR TEMERARIO.

No quería escribir sobe este tema; por otro lado tan a la orden del día.

Me siento impotente, por no poder arrastrar con mi moto a algunos conductores.
A veces no logro ni a alcanzarlos. Siempre les deseo lo mejor.

He decido que SÍ, lo voy ha hacer para que de una vez por todas todos tomen conciencia de que juegan con la vida de los demás. No es justificable que arriesguen tu existencia.
Me parece tan injusto.... Y claro ya me conoceís, NO A LA INJUSTICIA!

No es necesarío explicar a cualquier hijo de vecino que conduce, que cada día y en varías ocasiones se cometen infracciones.
Todos nos sometemos a diarío a dicha situación. Lo mas grave; es que nos podemos llegar a encrespar. Todos acaban de los nervios. Es algo tan contagioso...

Y qué puedo decir de los imprudetentes que encima te arrojan a tí sin quererlo al vacío.

Supongo que en esos momentos todos nos hacemos la misma pregunta: ¿ dónde está la guardia urbana ?
Lo primero que yo pienso es; OJALÁ TE PILLEN.

Hoy quiero denunciar algo muy fuerte. De las otras ocasiones prefiero olvidarme.
La de hoy ha sido complicada y grave. Sobre y ante todo porque mi vida ha estado en juego. Eso no tiene perdón de DIOS.

Comienza mi recorrido tranquilamente. Ya que yo conduzco con mucha calma. Y por cierto en ciclomotor.
Mi recorrido es a diarío, hacía mi puesto de trabajo.
Empiezo a bajar por una gran calle del  Carmelo, hacía Gracia.
Durante todo el camino, me acecha un coche lujoso. En mi trasero pegadito.
Hago amagos de frenar, a ver si se da por eludido. Nooooo, sigue en sus trece.
Sin duda; sabía que al atravesar el puente Vallcarca, iba a suceder...
No ibámos solos, habían otras motos y más coches.
Él irrumpe con su bonito coche, atravesando todo el puente a su antojo. Molestando a los demás. Y obligándonos a someternos a su antojo peligroso.
Lo pierdo, evidentemente. Ya me estoy cagando en su sombra.
Deseo alcanzarle. Todos los de mi alrededor están tan asombrados como YO.
Dios proviene; y me puedo postrar a su lado en el próximo semáforo. OLÉ.
Primero le observo. Es un joven que va hablando con su móvil. Conduce con una sola mano. Tiene su brazo izquierdo asomando por la ventana. Y el derecho ocupado con su teléfono. QUÉ CHULITO Y ATREVIDO EL NIÑO.
No me puedo callar; le digo: ¡ NENE, RELÁJATE UN POCO !
OYE LA CALLE NO ES TUYA. MÁTATE SOLITO.

Lo increible es que me pide perdón, me mira con ojitos, y cruza sus manos en señal de rezo.

Este chico no sólo ha tomado café por la mañana. Que peligro inminente.
Los que estaban junto a nosotros. Se ponen a aplaudir, dandóme la razón. Y yo me pregunto; nadie actúa. Se deja a los inconscientes conducir?

ALUCINO.

Reiteramente, sigue bajando por la República Argentina, con un poco más de cuidado. Al menos me respeta a mí.
Pero a los demás les invade el carril sin mesura.
Llega a adelantarme poniendo el interminente. TODO UN DETALLE POR SU PARTE.
Y no se desvía el tío.
Me acompaña todo el camino. Cuando ya debo girar, para entrar en RAMBLA DEL PRAT.. Sige recto traspasando todo carril existente.

He tomado su matrícula. Porque lo siento por él. Pero éste se lleva una denuncia.
Con mi vida no se juega. SÓLO YO DECIDO POR ELLA.

CHICO, ESPERO QUE TE VAYA BIEN, Y NO TE ESTRELLES POR AHÍ.
O SÍ?

Vamos a ver si es posible que tomemos conciencia del peligro que tiene la ciudad, con tanto ser irresponsable.

SIN NADA MÁS QUÉ DECIR.