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jueves, 11 de julio de 2013

LOS PRIMEROS PASOS DE ELISABET.

Hacia el invierno de 1992, ELISABET es una niña inquieta. Necesita mucho movimiento, empieza a dar sus primeros pasos. Ella no gatea, pasa directamente a ponerse de pie. Persigue a su madre MARIA, su madre ve que es una niña lista. Aprende con facilidad y rapidez. La niña hacia los 10 meses ya da sus primeros pasos, agarradita a los muebles o a las piernas de MARIA. Pero los más increible es que ELISABET habla muy pronto, canta y baila. Es toda una artista. Le encanta la música. Su madre lo intuye, lo ve. Y le pone música a diario. Elisabet casi no se sostiene en pie y agarrada en los muebles ya baila canciones de MECANO.
Elisabet se sale muy pronto de la cuna, necesita espacio vital, es irremediable. Esta niña va muy deprisa.
Lo que más le gusta a ELISABET es la música. Se vuelve loca delante de un radiocassette. Sabe tocar los botones; enciende y apaga el aparato a su antojo. Y siempre mira a su madre. María se siente feliz porque denota que la niña necesita estar supervisada. Elisabet bajo la atenta mirada de MARIA.
La niña no da un paso, si no es permitido por MARIA. Con la mirada, con un gesto, la niña siempre pide permiso. María la enseña gratamente. Es muy fácil educar a una niña de estas características.
Las dos se sientes sosegadas, tranquilas, en paz. Después de conseguir todos sus objetivos y ver que logran alcanzar sus metas; las dos disfrutan de la enseñanza. MADRE E HIJA JUNTAS.
Como es natural todas las hazañas son compartidas con VENTURA, todos los avances de la niña quedan grabados en video por su padre. Para que quede constancia de que realmente la niña valía su peso en ORO.
Si la niña dibujaba garabatos, si la niña cantaba, si la niña bailaba, si la niña hacia pis, etc. Todo quedaba grabado; ya se encargaba su padre.
María recuerda que cuando iba a las visitas periódicas al pediatra. Comentaban cosas, el DR EDO y su enfermero elogiaban los avances de ELISABET.
MODESTO el enfermero, alucinaba con la niña. Era una niña tan despierta. Siempre se dijo que iba a ser una niña maravillosa.
Evidentemente para sus padres lo es.
ELISABET, nunca tuvo problemas para ir al médico. Se dejaba hacer, todo ayudaba para que ella creciera felizmente. De tal manera que incluso en en AMBULATORIO, las enfermeras en prácticas acuden cuando la niña va a visita. Era un bebé y ya colaboraba, ya era solidaria, ya era ELISABET.
Pasó todas sus revisiones con éxito, todas sus vacunas, sin contratiempos. TODO LO QUE RODEABA A ELISABET ERA CASI PERFECTO.
Su madre no podía estar más orgullosa de ella. La paseaba, la mostraba a todo el MUNDO.
Había gente que ni tan siquiera se enteraron de que MARÍA ESTUBO EMBARAZADA.....
MUCHOS por la calle le preguntaban es TU HIJA.
Ella asentía felizmente. Le decían; no se parece a ti. Maria contestaba es que se parece a su padre.
Maria y Elisabet pasaban muchas horas en la calle. A la niña le encantaba pasear. Verlo todo, obervar lo que tenía a su alrededor. Incluso lloviendo a mares salían a pasear. Hiciera frio o calor, no importaba la niña necesitaba salir a la calle.
ELISABET siempre estuvo rodeada de grandes MAESTROS. Todos aportaron su granito de arena, para que ella pudiera satisfacer todas sus necesidades; incluso las que no le correspondían por su temprana edad.
ELISABET siempre esperaba la noche, sabía en qué hora llegaba su padre. Deseaba enseñarle lo que aprendía día a día. María se encargaba de demostrar los avances. Y ELISABET nunca fallaba, demostraba con creces que estaba aprendiendo. En alguna ocasión cuando su padre VENTURA, empezaba a grabar en video; la niña estaba más interesada en la máquina, que en sus logros.
La cuestión era aprender cada día algo nuevo.
Una niña impetuosa, capaz, tenaz, dulce, sosegada, una niña que nos dejaba a todos con la BOCA ABIERTA.
Sus ojos alumbraban deseo de bienestar, su cara era todo felicidad, sus labios demostraban amor, sus gestos siempre eran afables. Se sabía ganar a las personas con su pequeño tesón.
Recuerdo la carita de ELISABET, recuerdo sus gestos, recuerdo cuando quería conseguir algo, y recuerdo que lo hacía con tanta dulzura, con tanto encanto, con un tacto angelical.
Y casi sin saber hablar, en su vocabulario atraía a todos a los que ella consideraba que debía llamar la atención.
ELISABET decia:
MEN, MEN, con sus gestos, con sus deditos, para que todos fueran junto a ella.
OCA VEZ, quería decir OTRA VEZ, cuando quería que jugaran con ella. Sobre todo su padre VENTURA.
ELISABET, sabía poner sus mirada, sus ojitos tiernos, y todos caían a sus pies. TAN SOLO ERA UN BEBÉ.