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miércoles, 3 de julio de 2013

RECAIDA

Hacia el año 90, MARÍA sufre una caída en picado. No se sabe a qué es debido; pero ella vuelve a desfallecer como en su primera depresión, aquella que aconteció en los años 80.
María se derrumba, empieza a sentir que se ahoga, que no puede respirar, que se asfixia. Ahora cree que no tiene nada que ver con la Anorexia.. Ahora cree que es una depresión en toda regla.
Como siempre la hermana de María intenta estar a su lado. Ventura no se percata......
Cuando María intenta hablar con su marido, éste le dice que eso son tonterías. Que ya se le pasará. Que si MARÍA está así es porque quiere. Porque ella se lo busca, Ventura no puede ayudar a su mujer. Ventura es incapaz de comprender esos increíbles cambios que sufre María. Quiere, pero no sabe cómo ayudarla.
María se siente perdida, se siente incomprendida.
La hermana de María sintió la sensación de ayudar a María, sintió y percibió que su hermana la necesitaba.
Y entre otras ideas, a la hermana de María se le ocurrió la brillante idea de montar una tienda. De alquilar una parada en el Mercado del Valle Hebrón. Una parada de charcutería. Durante un año, la tienda empieza a funcionar. La hermana de María monta una tiendecita por todo lo alto. Al coincidir que María se queda sin trabajo como auxiliar de administrativa, cede y acepta la idea de ayudar a su hermana. Y de sentirse ayudada.
Las dos se dedican a llevar el puesto hacia adelante. Va viento en popa. MARÍA pasa un año más o menos irracional, sin sentido, sin ser dueña de sus actos. Nadie es capaz de observar lo que le pasa a la chica.
Sólo su hermana Carmen sutilmente advierte algo. Y apoya siempre sin condición a su hermana.
Está siempre a su lado, en todo momento, en toda ocasión. Intenta acercarse a María el máximo posible.
Carmen por motivos de salud, en ocasiones debe faltar a su trabajo. Eso transfiere a María toda la responsabilidad que acarrea el puesto del mercado. Por un lado se siente orgullosa de llevar ese objetivo a cabo. Pero por otro se siente abrumada. Y es incapaz de decirle a su hermana que no supera el bache.Aún con todo lo que se le viene encima, María intenta sostenerse en pie. Llevar la cabeza bien alta. Aparentar ser la mejor charcutera del mundo. Demostrar que puede con todo. Hacerse valer. Pero todo desencadena en un fatal desenlace.
En esa tienda se sucederán varios casos, algunos de los cuales María deberá guardar en secreto durante el resto de sus días.
Un buen día el cuñado de María; José tiene una pequeña charla con María. En el bar del mercado del Valle Hebrón; mientras desayunan......
El cuñado de María le dice pocas frases, y en pocas palabras le dice a María que la vida son cuatro días, que VIVA. El señor José es tan poco hablador que inmediatamente convence a María para que siga adelante. Son pocas palabras son suficientemente eficaces para que María reaccione. José sabe explicar sencilla y llanamente cuál es el valor de la vida. De esta conversación nunca se sabrá nada al respecto.
Se quedará entre Jose y María. Pero el tiene la suficiente fuerza para hacer llegar a María ese valor, el cual ella había perdido. Y en media hora escasa, su cuñado consigue que MARÍA vez el mundo con otros ojos.
María nunca le ha contado a nadie, las palabras que mantuvo con su cuñado.
Pero ahora es el momento de sacar a la luz este tema. Ahora es el momento de hacer saber al MUNDO que el cuñado de María vale su peso en oro. Ahora es el momento de que todo el mundo sepa cuánto agradecerá María a su cuñado dicha conversación. Cuánto le agradece María, su cariño su entrega, su realidad. María en esos momentos encontró en su cuñado la clave del éxito, para poder afrontar todos los problemas que tanto la aterraban.
Nadie adivinó nada, nadie sospechó nada, nadie estuvo al tanto de la angustia de María......
Solo su cuñado José y su hermana Carmen.
Quiero daros las gracias infinitas a los dos.
Gracias de verdad, gracias de todo corazón, gracias por estar a mi lado en uno e los momentos que más os necesité.
GRACIAS JOSE Y CARMEN.
OS QUIERO.