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domingo, 28 de abril de 2013

ANTONIA Y JOSÉ ANTONIO.

Dos personas a las que debo total admiración. Cuando yo era pequeña, para mí eran el matrimonio perfecto. Me imagino que deberían tener sus problemillas, pero ante mis ojos eran especiales, maravillosos,
perfectos. Ejemplo a seguir, ejemplo que por muchos años tuve presente.
Intentaré hablar un poco sobre ellos. Porque los dos tanto juntos, como por separado merecen mi total respeto y admiración.
Mi TIA ANTONIA, era guapísima, una mujer moderna en su tiempo, joven, dinámica, emprendedora, con grandes proyectos y ganas de vivir. Ella era una morenaza, con grandes ojos marrones que te miraban, y te decían todo lo que sentía. Una mirada profunda y dulce, una mirada que te sosegaba, te relajaba.
Lo que más recuerdo de ella es su timbre de voz, una voz firme pero melódica. Podías hablar con ella de cualquier tema, porque se amoldaba a cualquier  circunstancia. Siempre con amabilidad, educación, y entrega.
Su expresión era de AMOR, y lo magnificaba de forma permanente. De esa forma con todos sabemos intuir, y a que a todos nos encanta.
Mi TIA ANTONIA, llegó a causarme tal influencia, que empezé a posicionarla en un pedestal. Alto pedestal, de donde nunca se cayó, porque siempre me desmostró estar a la altura. Y me lo demostró de tantas maneras, y hoy en día ejerce sobre mí la misma esencia, que me emocionó cuando era tan pequeña.
Con sólo mirarla, no necesitas mucha conversación, ella es puramente clara. Algunos creen que demasíado, pero por lo que a mí respecta, adoro a las personas transparentes.
Ella me presentó a gran parte de su familía, me introdujo en su círculo más allegado, me brindó total confianza. Y yo me sentía con ella como una reina. Porque me mimaba, me quería en una palabra.
Y compartimos muchas cosas de mi infancia. Y sobre todo recuerdo lo gran cocinera que era, o al menos lo intentaba...... Lo que si estaba claro que nunca dejaba a nadie impasible, y era tan generosa,.
Tuvo que saltar grandes obstáculos, y bueno iba superando como mejor sabía, con alegría.
Y siempre la sentí tan cercana, que incluso me quedaba a dormir en su casa. Aunque en alguna época, recuerdo no dormir muy bien; no por ella, sino porque o extrañaba mucho a mi madre.
Y recuerdo que ella hacía lo posible porque yo me sintiera bien, pero yo estaba muy enmadrada.
Y mi TIA ANTONIA, me enseñó lo que significaba: la amistad, el cariño, el respeto, el saber hablar, el saber escuchar, me enseñó a AMAR.
Mi TIO JOSE ANTONIO, llegó a quererme casi como a una hija. Con él descubrí grandes valores. Sobre todo con respecto a la familía. Le encantaban las reuniones, pasarlo bien, eran luchador nato. Y te sentías ta bien con él. Mi TIO JOSE ANTONIO, era el ojito derecho de mi padre. Y por tal circunstancia, para mí fue una persona, mejor dicho fué la persona más importante de mi vida. No era muy conversador, pero tampoco era necesario. Porque era persona de sentimientos, de hechos, y no tanto de palabras.
Mi TIO JOSE ANTONIO, siempre tenía gente a su alrededor, porque era tan amigable. Gran compañero de sus amigos, gran paciente. Que podía hacer él con su caracter tan afable. Pues soportar con su inmensa paciencia, todos las tormentas que se avecinaban. Tanto es así que nunca lo ví enfadado, ni de mal humor, y aunque creo que tenía su genío como todo el mundo, no recuerdo verle ante mí, malhumorado. Más bien al contrario, le recuerdo con su gran sonrisa. Y aunque a veces no te dejaba acercar mucho a él, le sentías muy cercano. Me parece que no le gustaba nada que le hicieran daño. Por eso creo que era un poco reacio al contacto demasíado profundo. Pero con poco que te brindaba te confortaba tanta armonia.
Y mis TIOS, empezaron una vida juntos, maravillosos años, emociones, todo lo que se puede llegar a imaginar. Para mi una vida perfecta. Y claro tuvieron familía. Y la vida les deparó grandes sorpresas, y tubieron que ganarle la batalla a muchas adversidades. Y siempre se mantuvieron unidos, para que la lucha fuera mas leve, más sútil. Y evidentemente no todas las batallas se ganan. Pero ellos continuaban juntos, como si fueran sólo UNO.
Y a mí me hicieron partícipe de algunas experiencias, y disfruté como una niña, después empezé a crecer, y disfrute igual. Es que ellos sabían cómo hacer para tenerte contento.
Por más que quiero, no tengo palabras para agradecer todo lo que me llegaron a ofrecer.
Y les recuero siempre contentos, siempre cocinando, nunca tenían bastante para ofrecer. Les encantaba cocinar, en su casa rebosaba amistad y cariño. Y hacían unas tortillas de patatas que eran deliciosas. Y un bacalao rebozado de rechupete. Y recuerdo pasar tardes interminables, conversando en su casa.
Recuerdo alguna anéctoda, como un día estando de viaje, que mi tio tuvo que ser rescatado por mi padre, por alguna averia en su coche. Y recuerdo hacer largos viajes, y comer, hacer paradas para descansar, y comer, comer, comer.
Y le encantaba parar para beber agua, y estirar las piernas. Aunque creo que lo hacía por nosotros, porque mi padre decía que él cuando cojia el cohhe no paraba hasta llegar al destino.
También recuerdo, una vez en nochevieja, fuimos a comer churros con chocolate. Y los dos se liaron en una gran pelea, aunque no sé porqué. Y recuerdo que a mi madre le encantaba estar con mis TIOS , y a mi padre no os lo podeís imaginar.
Eran una gran pareja. Formaban un equipo genial. Digno de admirar. Algunos también supieron aprovechar su bondad, y causarle algún daño. Pero ese AMOR que ellos disfrutaban eran imposible de destruir.
Y bueno para finalizar. Por desgracia para nosotros, mi TIO JOSE ANTONIO, decide pasar a mejor vida, y se va luchando hasta el final. Se va porque quiere irse a buscar a su ÁNGEL.
Fué una de las muertes, que más me ha costado superar. Pero el sus últimos días, me pude llegar a despedir. Primero por teléfono, y me quedé tan tranquila con aquella conversación. Y pude despedirme con AMOR, y finalmente me despidé en persona, y recuedo verle tan débil y fuerte a la vez. Incluso estando ya muy enfermo te daba placer sentir su sonrisa, su bondad increible. Y le dije ADIOS, y sé que aunque sea un tópico, está feliz allá donde esté, porque él se lo ganó a pulso.
Y de él me quedan muchísimas cosas, muchos recuerdos, y dejó en su lugar a una HIJA MARAVILLOSA, una hija que es la mejor prima que tengo, que por sus venas corre sangre de PAZ, que sus genes son tan especiales. Que puedo decir una persona GRANDE en todos los sentidos.
Mi TIA ANTONIA, sigue su camino, pero siempre encuentro un atajo, si la necesito, y ella sigue adelante, a pesar de todas las desventuras que pasaron por su vida.
Me alegro por los dos, me alegro de que sean FELICES cada cual a su manera.
Y les doy las GRACIAS por ser mis TIOS.