Seguidores

martes, 16 de abril de 2013

TEMA INAÚDITO.

Este es un tema, el cual no me apetece sacar a la luz. Lo he estado meditando esta noche. Y aunque no me resulta nada agradable, creo que necesito relatar. Incluso pienso que llegado este momento me lo debo a mí misma. Quizás sirva para que de una vez por todas pueda sacarlo de mi mente.
Voy ha hablar de una experiencia, que sólo se yo.
Pues bien para no alargar más mi agonía. Esto comienza así:
En mi casa de GRACIA, como ya os podeís imaginar, han acontecido varias experiencias, sobre todo en esas empinadas escaleras, que poco a poco te izaban hasta tu piso.
Mis padres tenían varios vecinos, algunos de ellos buena gente. Otros, en particular los del tercero primera, a los ojos de mi madre eran estupendos. NO, creerme, a mí no me transmitieron ninguna confianza.
En realidad era una pareja, de las de actualidad. La mujer creo recordar era soportable. El hombre, que ni siquiera merece ponele nombre, era un desgraciado. Eso es lo que pienso. Y no me gustaría difundir ODIO, pero es lo que siento.
En fin, a ver si puedo explicar esta horrible aventura que me deparó el destino en mi infancia más precoz.
Dicha pareja, vivían en lo que entonces se llamaba en PECADO, incluso tenían una preciosa niñita mulata, fruto de su amor.
La verdad es que mi madre les empezo a dar confianza, y yo por supuesto creía a mi madre por encima de todas las cosas.
Hay MAMÁ , si algún llegaras a leer esto.
Os aseguro que en más de una ocasión quise contárselo a mi madre, lo intenté, pero no quería escucharme, incluso creo que le conté algo, le dí alguna pista. Pero nada, creo que no me oía. No imaginaís la impotencia que se siente, cuando quieres sacarte una lanza, y no hay manera.Hoy es mi oportunidad.
Nunca pensé que llegaría el momento de contar esta desagradable vivencia. La cuento para que todas y todos denunciés cualquier tipo de abuso, por poca importancia que tenga. Pues a la larga se puede hacer muy doloroso, y dañar a otros.
Me doy cuenta de que me ando por las ramas, pero es que me resulta indignante tener que afrontarlo. Y eso que ya tengo mucho recorrido andando. Sé que a algunos les parecera insignificante, pero a mi me resulta aberrante.
Ahí va la historia:
Como ya he dicho, mi madre me mandaba a casa de mis vecinos, a cuidar a la nena. Poco a poco se iba adentrando en mí una especie de pavor. He llegado a pensar que la pareja estaba compinchada. Ó la mujer era ciega, ó se lo hacía. No lo sé, y la verdad no me importa.
Aque matrimonio, se ganó la confianza y aprobación de mi madre. Y yo accedí a los encargos que se me hacían. Como ir a comprar, hacer compañía a la nena, etc. Con lo que no contaron esos sujetos, era con la dura realidad, de que por circunstancias propias de mi existencia, yo era una niña bastante avispada, listilla, observadora, e incluso calculadora para mi pronta edad.
Bueno fueron pasando los días, los meses. Y YO SEGUÍA SUFRIENDO.
Tampoco creo que sea necesario profundizar en detalles. Creo que vagamente todos os podeís hacer una idea de lo que hablo. Sólo deciros que el asunto no llegó a tomar ningún fatal desenlace. Porque tuve la valentía de saber retirarme a tiempo. Y esta forma que tengo de ser se la debo principalmente a mi hermana C y a mi padre que supieron siempre tenerme al día, en lo que respecta a madurez.
Solamente me haria respirar, contar uno de los episodios, resumido, para estar en paz conmigo mísma.
Si, llegó un mal día. Yo subía por mis escaleritas, y creo que tenía unos 9 años, una niña. Cuando el personaje en cuestión, bajaba. Mi escalera no era muy ancha, nos tropezamos, nos saludamos, y me dijo:
Me dás un besito?
Yo le dije NO.
Y continuaba insistiendo, y no me dejaba pasar, y yo no podía gritar, me había quedado afónica de repente,
  estaba asustadísima. Sabía que no me deparaba nada bonito, lo intuía, y allí estaba incapaz de moverme.
 Y me dijo:
Anda que mayorcita te estás haciendo y yo inmovilizada ante el terror que rasgaba mi cuerpo. No tanto por no poder defenderme, si no porque por mi mente pasaba, que iba a pensar mi madre, si se enteraba. Me sentía culpable. Y si se enteraba mi padre lo iba a MATAR, pensé que debía soportar con total entereza, el abuso de ese adulto, al que en mi familia se tenía en gran estima.
Recuerdo llevar unos simples tejanos, y una camiseta ceñidita en tonos marrones, con cuello alto. Por lo visto la camiseta dejaba intuir que yo empezaba a desarrollar mis senos.
Me empujó suaemente contra la pared, y me quedé como aplastada, ante ese hombre fuerte.Y el muy cobarde me tocó las tetas. Yo aparté sus manos con tal fuerza, creo que le clavé mis uñitas. Y como no podía transcurrir más tiempo, le miré a los ojos y le dije:
POR FAVOR DEJAME. Mis ojos se llenaron de lágrima, igual le dí pena. Y me dijo:
Tienes que crecer un poco más, cuando seas más mayor veras que guapa de pones. Y YA ESTÁ.
Y me subí a mi casa, no sin antes escuchar mientras él bajaba, NO DIGAS NADA,  ESTO NO ES NADA, que nos conocemos, que somos vecinos. TRANQUILA.
Y entré en mi casa, y no sé que ocurrió minutos después de todo lo acontecido.
Me imagino que intenté disimular mi temor.
Y ahí quedó unos de mis pocos SECRETOS.