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lunes, 22 de abril de 2013

MI HERMANA C Y MI INFANCIA.

Intentaré retroceder en el tiempo, sin mezclar los sentimientos que me afloran en la actualidad con referencia a mi hermana C.
Lo que recuedo de mi hermana C:
Recuerdo verla siempre alegre, bichillo, vivaz, dicharachera. Recuerdo su gran poder de protección hacía mí. Recuerdo su olor, cuando yo era pequeña, siento su aroma en mi piel, en mis sentidos, cuando yo me sentía desprotegida. Recuerdo verla siempre al pie del cañon, pasara lo que pasara estaba ahí.
Recuerdo que jugaba con mis hermanos mayores, la recuerdo guapísima, con unos ojos que desgarraban con la mirada. Despierta con total lúcidez. Y me parece que en algunas ocasiones mi padre, le propinó más de un grito, un cachete, o algo más. Y es que mi hermana C era algo traviesa, era fuera de serie, tanto que ya se notaba que iba a destacar por sus grandes dotes de rebeldía, de sinceridad. Tenía un arte especial, en una niña tan pequeña, que no podías parar de mirarla, era una artista en potencia. Y aunque hacía enfadar a mis padres, conseguía llevárselos a su terreno, por esa inmesa gracia que tenía innata.
Así era mi hermana C, en pocaas palabras, ESPECIAL.
Y con referencia a mí, cuando era pequeña. Recuerdo ya en BARCELONA, que debido al espacio, espacio del que no disponíamos en casa, porque éramos muchos hermanos, pues estábamos obligados a compartir habitación e incluso cama:
Yo dormía con mi hermana C, en la misma cama. Y mi hermana V dormía en la cama contigua, pero en la misma habitación. Me imagino que yo quería dormir con mi hermana C.
Y yo recuerdo cuando tenías noches de pesadilla, como mi hermana C me arropaba, me calmaba, me hablaba hasta conseguir que me quedara dormida.
Y siento todabía sus abrazos, su ternura, su fuerza, y como me contaba historias, hasta saciar mis temores.
Mi hermana era como mi madre. Porque siempre la tenía a mi lado, cerca. Y ella fué la que conseguió que yo mantuviera dulces sueños, porque si me despertaba era ella la que me abrazaba, era ella, la que me susurraba, era ELLA. Y yo me sumía en una tranquilidad infinita.
Yo puedo aventurarme a decir que mi hermana C, vive en mí, que ha impregnado todo mi ser desde que tengo uso de conciencia. Y por todo esto y mucho más le doy las GRACIAS.
GRACIAS HERMANA C, por hacer que mi infacia fuera tan dichosa, e hicieras que nunca me sintiera sola ante la adversidad de tantos acontecimientos.