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jueves, 18 de abril de 2013

MERCEDITAS.

Mi amiga MERCEDITAS, es mi mejor amiga de la infancia. De hecho es con la que un día de pequeñitas hice una promesa, que aún conservamos, y cumplimos honorablemente. Es la amiga de la que todos se sentirian orgullosos,.. Ella es la AMITAD, en toda su plenitud. La que nunca de abandona, la que siempre te apoya, la que está en los buenos y malos momentos. Mi amiga MERCEDITAS, así es ella. La que deja hablar, la que te escucha, la que te habla, la que te lo dá todo y no pide nada a cambio. Y te desmuestra su AMOR, continuamente, y cuando más la necesitas no te falla. MERCEDITAS, cuanto mayor te haces, mayor se hace tu ALIANZA, esa que un día prometimos y que aún no hemos roto. Sólo recuerdo haberme enfadado una vez con ella. Y la verdad es que me lo recordó, porque yo no estaba muy segura.
Estoy hablando de una AMISTAD que dura aproximadamente 40 años, y que espero dure 40 más. Como cuando eramos pequeñas, decíamos que podíamos imaginar cómo nos veriamos a los 40 , nos preguntábamos si estaríamos casadas, si tendríamos hijos. Nos preguntábamos cómo seríamos, guapas, viejas, feas, gordas, igual que entonces, cómo seria nuestro futuro que veíamos tan lejano. Pero teníamos una respuesta muy clara, y era que lo veríamos juntas. Y así ha sido, contínuamos siendo AMIGAS, yo diría más bien hermanas de sangre. Es en la persona que más confío, amistosamente, porque familiarmente, he de ser sincera tengo a otra personita.
Le he llegado a contar tantas cosas, que a veces me pregunto si sabe de mi vida más que yo misma.
Nos conocemos tanto que no nos es necesario hablar, para saber cómo estamos, nos adivinamos con un simple gesto,con una  mirada, sé cómo está cuando esboza una sonrisa, sé cómo esta tan sólo con el pronunciar de una palabra. Sé incluso lo que me va a decir, hemos llegado a taner tal complicidad, que a veces me sorprendo de la telepatia que procesamos.
Y ahora me gustaría hablar un poco de nuestra INFANCIA juntas, ADOLESCENCIA, EDAD MADURA. Hablar de nuestra AMISTAD.
Yo, como ya conté vine a BARCELONA, desde LERIDA.
Cuando empezé el colegio a la primera persona que conocí fue a mi amiga MERCEDITAS. En el cole jugabámos juntas, en el precioso patio. Y como tanto ella como yo teníamos hermanos mayores, eramos las reinas del recinto, pero también teníamos hermanos pequeños, así que a la vez eramos las protectoras . Más en concreto entre las dos familías nos agrupabámos y nos hacíamos valientes ante cualquier adversidad.
Y las dos ocupábamos el mismo orden en la cadena de hermanos. Así que ya teníamos la primera cosa en común. Nos hicimos inseparables, nuestros hermanos también. Nadie osaba meterse con nínguno de nosotros, además la FAMILIA V ya tenía renombre en el barrio. Y nosotros acabábamos de llegar, pero pronto nos hicimos hueco, era maravilloso tener tanto poder, e imaginar cuántas aventuras podíamos empezar juntos. Tanto era nuestro complot, que incluso en la calle, seguíamos arrasando con fuerza.
Así que nuestra INFANCIA, fue avanzando, y compartimos momentos afables, momentos duros, momentos divinos,. Pero los compartimos siempre juntos, inseperables, inquebrantables, omnipotentes.
Con mi amiga MERCEDITAS, incluso llegúe a ejecutar algún pequeño hurto. ¿TE ACUERDAS MERCHE?.
Pasábamos hambre, y sentíamos curiosidad por la bolleria, por las pastas, por esos caprichos que según los mayores no nos podíamos permitir. Así que nosotras nos ibamos bien compichadas a alguna granjita, y cojíamos alguna cosilla. Y despues nos deleitábamos con aquellos sabores tan dulces, con aquel nerviosísmo que nos producía el haber hecho algo mal. Y cuando acabábamos el festín, decíamos ya lo pagaremos algun día. O cuando seamos mayores y tengamos dinero voleremos, lo malo es que aquellas granjitas desaparecieron. MALA SUERTE. No creo que arruináramos a nadie, incluso creo que lo sabían o se lo imaginaban, con esa carita que eníamos de buenas nenas, ya se veía que no era con mala intención. Nos las ingeniábamos para hacernos cómplices, y que no se notara nada. Eramos muy listas.
También habíamos ido alguna vez a pedir algo prestado, sobre todo cositas de regalo. Que en ocasiones nos servían para obsequiar a alguien, menudo negocio el nuestro.
También aprendimos juntas a patinar, a ir en bici, gracias a nuestros hermanos. Jugabámos a las chapas, a las canicas, a las gomas, a la cuerda, a dar la vuelta a los cromos, bonitos cromos que comprabámos en la plazoleta, a soldaditos, a STOP, a la charranca, a tantísimos juegos de grupo en la calle. Y cada día eramos más amigas. Y jugábamos en su casa, en la mía, y siempre juntas. Teníamos un grupo de amigos compartidos, pero nosotras siempre juntas, y surgían los celos, y nos deciamos: ¿ ME ESTÁS O ME JUNTAS? Si nos enfadábamos, ya no te AJUNTO o ya no te ESTOY, increible los enfados nos duraban segundos. Y nos perdonábamos y vuelta a empezar.
Mi amiga MERCEDITAS, tuvo una infancia como la de todos, la que se estilaba en aquel tiempo. Era una niña enormemente GUAPA, con un largo pelo castaño, ojos marrones, pequitas preciosas y no muy alta, algo tímida y trabajadora. Ya de bien pequeña trabajaba en el BAR de su abuela. Y caía bien a todo el mundo, eras graciosa, mona, lo tenía todo. Y ya apuntaba maneras de relacionarse con los demás, tenía un don especial, y agradaba con gran facilidad.
La recuerdo asomada chiquitita en la puerta del BAR. Su padre la enseñó a silbar, yo nunca consegí aprender, por mucho que insistieron. Cuando terminaba su jornada salía a jugar, si la dejaban.
Y un día, según me recuerdó ella hace unos días nos pasó algo curioso. Quiso llamar mi atención, estando yo en la calle, porque a ella no la dejaban salir. Y no se le ocurrió otra cosa que empezar a lanzarme chapas, y la muy cobarde me hacía enfadar, y no me dejaba seguir con mis otras amigas. Así que cuando ya me tenía harta, iba contra ella, y entonces se escondía dentro del BAR, y claro ahí estaba segura.
HAY MERCEDITAS, cuantos momentos entrañables.
Y nos compramos un sueter idéntico, para ser como hermans, y formulamos la promesa. No nos enfadaiamos nunca, e hizimos un pacto de sangre, de los de verdad. Y ya os digo que la promesa sigue en pie.Mi amiga MERCEDITAS forma parte de mi existencia, no concibo mi vida sin ella, todo lo hemos hecho juntas. En la actualidad vivimos en el mismo barrio, que os voy a contar, casi n la misma calle.
En fin nos hizimos adolescentes, y claro también compaartimos momentos más inverosímiles.
Nos fumamos nuestro primer cigarrillo, nos contamos las cosas de novio, empezamos a ir en moto, vamos lo que tocaba a esa edad, comiamos pipas, tomabámos alguna coca-cola. Y poco a poco ella formó otro grupo con su hermana mayor, y yo me lanzé a tener novio, y bueno ahí cada una tomó un poco su camino, aunque no dejamos de estar en contacto, no pasaban muchos días sin que supiéramos la una de la otra.
Y en su casa jugábamos al parchis, y s enfadaba porque tiene mal perder,y escuchábamos música con sus hermanos, bailábamos. Nos hacíamos mayores.
Y os puedo asegurar que acertamos en nuestras previsiones, y ahora ya somos dos mujeres maduras. Que tenemos una gran familia y nuestra AMITAD. Porque hemos de llegar a viejecitas para tomarnos un cafetito juntas.
ERES MI MEJOR AMIGA MERCHE. GRACIAS POR ESTAR A MI LADO.