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viernes, 12 de abril de 2013

VIEJAS HERIDAS.

Aquí estoy frente al ordenador, intentando vislumbras mis pensamientos. Y antes de finalizar este episodio sobre mi Infancia. No quiero dejar en el olvido cuatro detalles, de los que me he acordado hoy, deshilachando mis neuronas.
Aparte de esas viejas heridas que te dejan cicatriz fisicamente, ya sabeís que también existen algunas emocionales.
Bueno, vamos al grano:
Creo que ya os hablé de la dichosa hazaña relacionada con la apuesta de valentía. Sobre dicha apuesta tengo una herida en el tobillo, que la llevaré de por vida, y que es la prueba de que fuí muy valiente,¿NO?
Ah, antes de venirnos a Barcelona, sufrí una quemadura considerable en el muslo derecho y parte de la mano.Os cuento como fué resumidito.
Mi hermano A que era un poco travieso, tubo la idea de hacer una hoguera en  la terraza del pueblo, porque supongo que hacía frio. Lo que no entiendo es que hacía yo con un vestidito de naylon. Bueno el caso es que debí caer en la hoguera y prendí en llamas, según me cuentan mi hermana mayor intentó salvarme, y creo que me sumergió en el lavadero, dejé de arder. Pero mi vestidito se quedo impregnado en mi muslo, con lo cual tengo una señal para el resto de mis días. Y  no recuerdo nada más. Sólo decir que ni siquiera me acuerdo de tenerla conmigo. Sólo imagino la desesperación que se crearía ante tal situación
De mi hermano A, tengo otra herida de guerra, claro es con el que compartía mis juegos. Creo que un día fuimos a los Auto de Choque de Gala Placidia, al CASPOLINO, ¿recordaís?, y chocamos de frente, pues me partí el labio, y eso que él me protegía. También tengo esa herida en mi boca-
Y ya está no tengo más cicatrices.
Emocionales, creo que las relaté en el capítulo, HECHOS IMPACTENTES.