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martes, 16 de abril de 2013

JESÚS.

Este episodio puede ser un poco duro, sobre todo para mí, a la hora de escribir. Ya que JESUS es una de las últimas personas que se ha ido de mi vida. Por no decir la última, ya que la VIDA parece que ultimamente me obliga ha visitar a menudo el TANATORIO. No quiero ser frívola, al contrario poner una nota de humor si cabe.
JESÚS, hombre por excelencia. Marido y Padre. Gran amigo de tus amigos. Y a la vez gran amigo de tus enemigos. Carisma de buena persona, se te veía a la legua, eso era palpable.
Por lo que sé tu vida no fué un camino de rosas, pero tú supiste afrontarla con respeto. Callado, nervioso, intranquilo, culo de mal asiento. Generoso, amigable, bondadoso, participativo, elocuente, chistoso ante la adversidad. Trabajador hasta la saciedad, actualizado a las nuevas tecnologia, buen negociante, buen oyente, sufridor de los acontecimientos ajenos.
Y por causas desconocidad para mí, empiezas a flaquear ante el mundo, se te hace todo grande, parece que no dominas la situación. Y te escondes, y no buscas ayuda, y te refugias en la peor de las adicciones: LAS DROGAS.
Y conozco de cerca, por tí, los estragos que arremeten contra tí dichas sustancias. Y empiezas a medicarte, con drogas, y acudes con frecuencia al ambulatorio. Porque tienes grandes depresiones, y sufres ataques de ansiedad, y continuas diciendo que estás bien. Y jugueteas con la coca, con el alcóhol, y esto se convierte en una bomba de relogería. Y no cesamos en apoyarte, ayudarte y tu dices que estás bien. Y caes hasta el fondo del abismo, y ya no se te puede recuperar, principalmente porque tú no quieres, o no puedes. Sólo tu sabes porqué.
Y en tu círculo más cercano, creas la destrucción, sin apenas darte cuenta, rompes tu familía. Y te ves sólo y desamparado, y aún así estás bien. Y la gente de conoce el tema, te persigue para destruirte más, y no lo ves. Y caes, y caes, y ya no consigues salir de ese oscuro fondo.
Y un día te alumbra algo en tu ser, que te hace decidir ingresar en un Centro de Desintoxicación, y vuelves a los pocos meses. Y sigues diciendo que estás bien.
Y yo me lo creo, o me lo quiero creer, y pienso que te ayudo creyendóte, pero veo que me equivocaba.
Sóloquería escucharte, estar a tu lado, y tú no me dejabas.
Y por esas cosas de la vida, me pude despedir de tí, darte un abrazo.
Y a los pocos días dejé de verte, desapareciste.
Y ya me comunican que te has ido para siempre, y bueno te voy a ver al Tanatorio,, y estás ahí tan dormidito, tran tranquilo, viviendo y muriendo en paz, descansando de tu fátiga. Y me alegro por una parte JESUS, pues el destino hizo que reposaras de una vez por todas.
ADIOS JESÚS.