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sábado, 6 de abril de 2013

INFANCIA.

Mi infancia, según creo recordar empieza más o menos así:
Naci un 8 de Junio de 1966, hasta ahí bien.
Antes de nada dar las gracias a mis padres por darme la vida, y quiero hacer una dedicatoria:
PAPA, eres ya un señor de edad avanzada, sabio y conocedor de la vida, me has enseñado la templenza, la honestidad, el respeto, la disciplina, siempre con tu autoridad y algo escaso de cariño, pero intentando hacerlo por mi bien. Una buena educación, imposible de resumir, pero en conclusion, GRACIAS PAPA.
Y ahora, quiero hablar de mi madre. Y, de verdad,  no puedo dejar de emocionarme. MAMA: me has enseñado tantas cosas: paciencia, amor, perseverancia, pulcritud, cocinar. Tantas cosas... Sobre todo: lucha, mucha lucha. Es un tópico, pero mujer de entera dedicación a sus hijos, a su marido, a su familia por entero, y sin pedir nada a cambio, como tantas madres, que os voy a contar. Y una cosa muy importante: salir de los problemas, con total entereza. Y tener esa fuerza de voluntad inquebrantable hasta los límites, un ejemplo a seguir. No es posible resumir en pocas palabras todo lo que siento por mis padres, y me resulta difícil.
Así que, por no causar aburrrimiento; GRACIAS PAPAS.

EMPEZAMOS:
Yo nací, en un pueblecito, llamado CASTELLSERÁ, en la provincia de Lérida.
Tengo gratos recuerdos, aunque sé que alguno se me queda en el tintero.
Recuerdo mis días de colegio, con mi batita; recuerdo mis dos coletitas, que supongo me hacia mi madre, o mi hermana mayor. Recuerdo mis juegos en el patio del cole. Recuerdo mi calle, algún vecino. El chocolate a la taza. Las aventuras con mis hermanos. Las heridas fisicas de infancia (sobre todo del mas travieso). La sabíduria del más mayor. La protección de mis hermanas. El olor de pueblo, a limpio, a lluvia.
Sobre todo recuerdo los viajes de mi padre, con su camión.
Recuerdo más de lo que imaginaba, sólo hay que indagar, y dedicarse un poco a recorrer el camino del recuerdo.
Recuerdo muchas anécdotas, muchos juegos de infancia, mucha gente cercana a mis padres (intentando aliviar tanto sacrificio). Recuerdo mi casa: con animales, un pasillo interminable y tenebroso (al menos para mí).
Recuerdo esa calle adornada (no sé por que fiesta), con flores. A mi padre construyendo juguetes, pues no había dinero para comprar. A éste, también,  y a sus amigos, disfrazados en Reyes, para hacernos más duradera la  ilusión.
Recuerdo el nacimiento de mi hermano pequeño. Mellizo, que se quedó sin hermana, como todos los demás hermanos. Recuerdo el comentario de mi hermano Antonio: "Mejor, así seremos tres niños y tres niñas."
Recuerdo, como no, a mi madre en la cocina. A mi padre cuidando de su casa, siempre trabajando. A mis hermanos siempre pendientes de los pequeños.
Es cierto, lo he dicho antes, pero de verdad, me sorprende y necesito decir: recuerdo más de lo que me podía imaginar.
Y, como no, recuerdo a mis abuelos; Nuestras reuniones familiares... Nuestras comidas en el río...

Continuará...