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domingo, 19 de mayo de 2013

MARÍA SE DEBILITA.

María, esa niña:
No recuerda enfermedades en su infancia natal; pero sin embargo en BARCELONA; María empieza a enfermar. Se debilita, su alma se hace añicos, su mente se desborda.
La niña hace mención, refiriéndose a su madre; que cuando estaba en cama con fiebre María, era atendida con gran prontitud. La madre llamaba al médico, a la niña le diagnosticaban constipado, anginas, resfriados, males de crecimiento, etc. Toda clase de enfermedades físicas, relacionadas un poco con la edad.
Y María recuerda a su madre; como la cuidaba, como le traía el desayuno a la cama. Estaba totalmente atendida. Como le ofrecía un vasito de leche por las noches. Eso reconfortaba a María. Pero seguía sintiéndose enferma, y no se sabía porqué.
María escuchaba gritos, cuando ella permanecía inmóvil en su cama. María temía volver a vivir lo que pensaba que estaba olvidado. Pero no fué así.
María no recuerda a su padre asomar por la habitación, sólo recuerda que su madre la mandaba callar.
Cuando la niña llamaba a su madre, estanto postrada en su cama. Su madre aparecía en silencio, casi a escondidas. Y le recordaba a la niña que no debía gritar, no debía llorar.
Que significa esto?
Que mientras el padre regañaba a diestro y siniestro, la madre intentaba criar a sus hijos en la más íntima soledad. La madre llegaba a encubrir a los hijos, para que el padre pudiera conciliar el sueño.
Porque ese padre debía ir a trabajar a la mañana siguiente.¿ Y la madre no trabajaba?.
Pues mientras duraba la fiebre, la niña se quedaba en cama, y cuando ésta remitia, volvía ha hacer vida normal.
Y así transcurrían los dias para María, entre juegos, enfermedades, riñas, gritos, desasosiegos, aventuras, desventuras, risas, amigos, hermanos...........
María tiene grandes dudas en su mente. Se pregunta porqué tiene un padre al que no entiende.
Se pregunta porqué, en alguna ocasión que ella está enferma, su padre la intenta curar; y en otras la riñe. Le dice a la niña que está enferma, porque ella quiere. Le dice que es por su culpa.
Y María no quiere recordar los entresijos de su padre. Y recuerda con cariño: cuando ella tiene un gran dolor de muelas, y su padre le pone un algodón con un poquito de coñac; para dormir la muela. Y María deja de sentir dolor físico; pero sigue sientiendo dolor emocional.
Y entiende que su padre está cansado, que trabaja mucho. Pero también ve a su madre haciendo lo mismo.
Y no entiende porqué se ha de respetar al padre y no a la madre.
Y entiende que tiene dos personas que cada una a su manera intenta educarla; pero no entiende porqué es de manera tan dispar.
Y cuando María se siente abrumada; recurre a su hermana mayor. Su hermana es la única que realmente sabe poner tranquilidad en el cuerpo de María.
Pero qué pasa con la mente de María.
María recuerda también que por comer mucho dulce; como leche condensada, galletas con leche, galletas con agua, galletas con mantequilla y azúcar, etc; empieza a tener unos gusanos chiquititos en su ano.
Ella recuerda como su madre en la habitación de sus padres; que era casi imposible entrar: la curaban de esas lombrizes. Le ponían a la niña la cabeza de un fósforo, introducida minimamente en su ano, o una orquilla de doble cabeza para erradicar esos bichitos. Y su madre lo conseguía, y a la niña la saciaba, hasta dejar de picarle su culito. Recuerda a su madre ejerciendo tan elaborada acción, y recuerda a su padre en el exterior, preguntando ¿YA ESTÁ?. Por eso María está confundida, por ver a su padre tan cerca y tan lejos a la vez.
En esa época, María también recuerda que cuando tenía fiebre: el médico preescribía supositorios:
Díficil tarea; pero la madre de María hacía posible que ese proyectil no fuera tan cruel; y MARÍA se estremecía sólo de pensar que aquello debía entrar en su cuerpecito. Pero su madre le cantaba una canción, que ayudaba mucho: UN PELLIZQUITO POR AQUÍ, UN PELLIZQUITO POR ALLÁ, Y A HECHAR A VOLAR. Y faena finalizada. Y fiebre bajada. Que arte tenía la madre de María.