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viernes, 3 de mayo de 2013

MI HERMANA C Y MI JUVENTUD.

Al hilo de mi anterior escrito, he de decir con respecto a mi hermana, que fué la que supo entenderme mejor, la que me comprendió; en esa díficil etapa de la adolescencia.
Y avanzando en el tiempo, mi hermana C continuaba estando a la altura. Me brindó preciosas vivencias, me brindó agradables sorpresas. Y me ofreció grandes virtudes, me enseñó grandes valores. Aprendí mucho de ella. Porque siempre la ví tan segura de sí misma, que la quise seguir como ejemplo. Pero nunca pude alcanzarla, y me quedé a la sombra. Y ella nunca lo consintió, así que a donde fuera con ella, se anulaba por completo y me veneraba a mí. Siempre me ponía en primer lugar. Me hacía destacar, quería que se finjaran en mí. Y forjó en mi una educación brillante.
Y en una etapa de mi vida no muy agraciada, me regaló un perrito. Y consiguió que yo fuera la niña más feliz del mundo. Y le he de agradecer tantas, tantas cosas, que no me caben en el pensamiento. Y ESTOY casi segura de que me olvido de muchas, que ella recuerda. Pero le pido perdón, por dejarme algo en el camino.
Es imposible recordar, y agradecer a la vez todo lo qe mi hermana hizo por mí.
TE QUIERO HERMANA.
Quiero lanzar al viento una dedicatoria a mi hermana C: MI HERMANA CARMEN VIVE EN MÍ.
Y aquí doy por finalizada mi etapa de juventud. Prediciendo que en la siguiente etapa de mi vida sigue mi hermana C conmigo. Pero trataré mi etapa adulta, y otras circunstancias relacionadas con mi hermana C, en otros capítulos.
GRACIAS CARMEN.